viernes, 17 de diciembre de 2010

RELATO - AMAZONAS (PARTE II)

Amazonas parte II

Anónimo.

Mientras ella se encontraba en el suelo pensaba la forma de poder derrotar a su oponente, entonces miro a su alrededor y al final del callejón observó que este no tenia salida y acababa en un grueso muro del que sobresalía una barra de acero puntiaguda a la altura de los pechos de ella mas o menos. Ello le dio una gran idea para poder acabar con su enemigo, así que se levanto velozmente mientras el hombre le gritaba una y otra vez que le iba a arrancar la cabeza, por lo que ella le respondió que venga que adelante, ello le hizo enfurecerle aun mas a el que se abalanzo de nuevo contra ella con gran violencia. Jazmín al verle acercarse se echo raudamente hacia un lado a la vez que alargaba su brazo con el puño totalmente cerrado y haciéndolo impacta con una gran fuerza sobre su cara, el golpe fue tan tremendo que el proxeneta quedo muy aturdido a la vez que sangraba por toda su cara, momento que aprovecho Jazmín para ponerse delante suya y rematarlo con un cabezazo sobre su
cabeza. Su oponente perdió el conocimiento y empezó a caer hacia adelante que es donde se había situado ella deliberadamente, por lo que inclinándose un poco, paso uno de sus brazo por la entrepierna del hombre mientras que el otro lo paso a la altura delas costillas, izando al hombre hacia arriba de forma que este perdió el contacto sobre el suelo y ella lo tenia totalmente levanto en peso, aprovechándose de su situación se giro de forma que la espalda de su oponente quedaba mirando hacia el muro del cual sobresalía la puntiaguda barra de acero, esta se encontraba a unos veinticinco metros de donde estaban situados, por lo que jazmín con su enemigo en brazos empezó a correr hacia el fondo del callejón a la vez que lo iba levantando cada vez mas con el propósito de que su espalda quedara a la altura de la barra puntiaguda.

El impacto fue tan fuerte que la barra atravesó al hombre quedando este clavado como si de un pinchito se tratara, Jazmín retrocedió hacia atrás y vio como su contrincante yacía muerto clavado en la pared así que empezó a correr alejándose rápidamente de allí, ya que el tiempo pasaba y debía de secuestrar a un hombre para llevarlo a su poblado.

Tres esquinas mas hacia abajo fue el sitio elegido por ella para de una vez por toda hacerse con su victima. De repente una voz tímida que salía de su espalda le preguntaba ¿cuánto?, entonces ella se volvió rápidamente encontrándose con un chaval joven de unos dieciocho años el cual parecía bastante tímido, su color de pelo era rubio chillón y su color de piel
muy blanca. Jazmín le observó de abajo a arriba y pensó que el podía ser el semental adecuado, así que le dijo que llevaba por sus servicios muy poco dinero y que de momento no se preocuparse por el, el chaval le contesto que en la calle de abajo había un hotel donde podían ir así que se dirigieron hacia el.

El muchacho observo a Jazmín cuidadosamente y pudo contemplar sus musculosas piernas al andar como se le iban marcando los músculos uno a uno por cada paso que ella daba.

Al llegar al hotel Jazmín le propuso al muchacho tomar una copa antes de subir a la abitación, ella quería conocerlo antes un poco por si el chaval tenia una enfermedad o no cumplía los requisitos para poder ser utilizado como semental.

Durante la conversación el muchacho le dijo que su nombre era Andrea que se encontraba de vacaciones en la ciudad y que estaba solo en ella, Jazmín le fue haciendo preguntas de forma disimuladas para saber si tenia algún problema con su salud a las cuales Andrea respondió a todas encontrándose con una salud de hierro.

Una vez tomada la copa decidieron subir a la habitación y Andrea le confeso durante el trayecto que el era virgen y por lo cual no tenia mucha experiencia, Jazmín se rió interiormente ya que elle también era virgen y su única experiencia era los consejos que le había dado su amiga Sandra durante el viaje hacia la ciudad.

Llegada a la habitación ella empezó a desnudarse no si antes, mientras que Andrea miraba hacia otro lugar, haberse puesto las bolitas, las que iba a utilizar para hacérsela tomar al muchacho para que de esa forma se quede dormido, en su boca.

Primero se quito el sujetador por lo que Andrea pudo observar unos senos muy bien formados a la ves que las puntas de sus pezones miraban hacia arriba, después se fue quitando los cortos pantalones que llevaba puesto para acercarse posteriormente al muchacho y empezar a besarlo apasionadamente, su plan era hacer pasar las bolitas de su boca a la boca
de Andrea, una vez conseguido empezó a desnudarlo y a frotarle sus potentes tetas por todo su cuerpo cosa que a Andrea empezó a gustarle mucho, Jazmín empezó a agacharse de forma que sus tetas quedaron a la altura de los genitales de el, ella sabia que el efecto de las bolitas tardaría un poco en tomar forma por lo que debía de hacer algo de tiempo para que el muchacho no sospechara. Andrea empezó a jadear de placer mientras que ella refregaba sus fornidos pechos sobre sus genitales.

Jazmín le rodeo con sus brazos por debajo de su culo y empezó a apretar fuertemente, sus potentes piernas estaban flexionadas para que sus senos quedaran a la altura de los estículos de Andrea, entonces fue estirando sus piernas por lo que fue izando al muchacho haciéndole perder el contacto con el suelo, Andrea tenia la sensación de flotar en el aire y
era una posición que le llenaba de placer, Jazmín termino de estirar sus fornidas piernas tomando una posición totalmente erguida y teniendo en peso a Andrea, por lo que empezó a bombearlo arriba y abajo de forma que los genitales de el se frotaban con sus senos.

Un enorme cansancio invadió a Andrea y sus ojos se le iban cerrando poco a poco a la ves que jazmín seguía bombeándolo sobre sus pechos cada ves mas fuerte, ella sabia que ese movimiento le gustaba Andrea y a pesar de tener que sostenerle en peso a ella no le importaba pues a pesar de que Andrea pesaba unos setenta y cinco kilos a Jazmín le parecía el peso de una pluma.

Andrea termino de dormirse y dejo caer su cuerpo hacia delante siendo parado por los moldeados hombros de Jazmín. El muchacho ya estaba dormido por lo que Jazmín continuaría con su plan, primero esperaría que fuera de madrugada ya que entonces no habría casi nadie por las calles y podría salir del hotel sin llamar la atención.

Ella seguía manteniendo en peso el cuerpo del muchacho mientras pensaba como podría sacarlo de allí sin levantar ninguna sospecha, entonces se le ocurrió que podría envolverlo en una de las sabanas de la cama y cargárselo sobre los hombros, por lo que cogió una sabana y la extendió en el suelo depositando el cuerpo, para a continuación envolverlo en ella, posteriormente se vistió y tras esperar un buen rato levanto de nuevo en peso a Andrea y se lo cargo sobre sus hombros, abrió la puerta de la habitación lentamente y miro que no hubiera nadie por los pasillos para salir rápidamente. Bajo las escaleras todo ello con Andrea en brazos y salió del hotel hacia la calle.

Debía de adentrarse rápidamente en la selva ya que observo como la poca gente que había por las calles se le quedaba mirando y a mas de uno Jazmín sonrió a la vez que decía cuanto pesa el toldo de mi terraza.
Por fin consiguió alcanzar la entrada hacia la selva por lo que el principal peligro lo había dejado atrás, ahora solo le quedaba un largo trayecto hasta su poblado con Andrea a cuestas.

Cuando había caminado sobre un par de horas empezó a sentir como sobre sus hombros el cuerpo de Andrea se movía ligeramente para empezar de forma repentina a sacudirse iolentamente y dar grandes alaridos, el efecto de las bolitas no había durado tanto como ella pensaba así que cogió rápidamente y deposito al muchacho en el suelo. Este se desenvolvió de las sabanas y se incorporo a la vez que maldecía una y otra vez a Jazmín, como un pollo sin cabeza se abalanzo hacia ella dándole un puñetazo en sus abdominales, pero Jazmín ni se inmuto ya que sus estomago era duro como una tabla.

Andrea estaba desnudo por lo que ella le agarro por sus testículos para ponerle la otra mano en el cuello y empezó a izarlo con sus potentes brazos hacia llevarlo por encima de su cabeza, Andrea se dio cuenta que no tenia nada que hacer contra Jazmín ya que ella era mucho mas fuerte y tenia un cuerpo súper musculoso, el podía observar los fornidos brazos de
ellas totalmente moldeados y con unos bíceps que doblaban a los suyos.
Jazmín mantenía al muchacho levantado por arriba de su cabeza y empezó a flexionar sus brazos para arrojar posteriormente el cuerpo de Andrea con una feroz fuerza a unos diez metros de donde se encontraba ella. El cuerpo del chaval golpeo fuertemente contra el suelo y el quedo bastante aturdido, momento que aprovecho Jazmín para amarrar las a Andrea por sus
manos para posteriormente pasar la cuerda a través de sus pies de forma que el quedaba totalmente inmovilizado.
Jazmín observaba como el muchacho estaba muy asustado y parecía que se iba a poner a llorar, entonces ella empezó a acariciarle el pelo y le dijo que no tuviera miedo que si se portaba bien no pensaba hacerle daño, para a continuación cojerlo en brazos de nuevo y emprender el camino hacia su poblado.

Por el camino le fue contando porque lo había raptado y para que le iba a utilizar, a el no le hizo mucha gracia la situación en que se encontraba pues no sabia si iba a salir vivo de ella. De repente tres figuras se postraron delante de Jazmín, eran tres mujeres con unos cuerpos totalmente fornidos y una altura superior a lo normal. Jazmín las reconoció rápidamente, se trataba del poblado vecino al de ellas, el cual también estaba habitado por amazonas que eran sus principales enemigas

viernes, 3 de diciembre de 2010

RELATO - AMAZONAS (PARTE I)

Amazonas, parte I

anónimo

Nuestra historia se sitúa en el continente africano en nuestra época actual y mas concretamente en la jungla en medio de la nada, en medio de ninguna parte. Donde existe un pequeño poblado, únicamente habitado por mujeres, las cuales no necesitan ayuda de nadie para poder vivir en un lugar tan hostil y llenos de grandes peligros.

Debido al estilo de vida que llevan estas amazonas tienen unos cuerpos totalmente musculosos ya que desde pequeñitas son sometidas a duros entrenamientos por sus propias madres, enseñándoles a luchar y forjándoles un cuerpo poderoso para que el día de mañana puedan
sobrevivir en un lugar tan violento.

Las amazonas tienen un pequeño problema, en su poblado no existen hombres y al necesitar tener descendencias para que su pueblo pueda prosperar, cada cierto tiempo es elegida una de ellas para que se traslade a la ciudad mas cercana y allí rapte a un hombre para llevarlo al poblado, así este seria violado por las amazonas que en ese momento estén ovulando.

Esta vez la elegida fue Jazmín una de las amazonas mas atractivas y fuerte del poblado, ella desde pequeña había sido sometida a un duro entrenamiento por parte de su madre, todos los días debía de levantarse muy temprano para realizar los ejercicios físicos. Ellos consistían en hacer cien series de doscientos abdominales cada una por lo que Jazmín poseía unos grandes abdominales en su estomago a la vez que era duro como una roca, para ponerlos aun mas duros se tumbaba en el suelo y su madre se subía encima de su fornido estomago, saltando encima suya.

El entrenamiento continuaba con cien series de trescientas flexiones cada una, para ello jazmín se tumbaba en el suelo boca abajo y sobre su espalda colocaban un tronco de árbol de mas de cien kilos de peso, Jazmín colocaba las palmas de sus manos sobre el suelo flexionando sus codos para proceder a ir levantando el tronco sobre su espalda al ir poniendo
recto sus voluminosos brazos, para complicar las flexiones, en cada una de ellas debía de dar una palmada en el aire. Este ejercicio era su favorito ya que iba notando con el paso del tiempo como sus brazos se iban torneando y marcándoseles toda la musculatura.

Para terminar con su entrenamiento realizaba la prueba de resistencia, la cual consistía en hacer pasar uno de los brazos de la madre por encima de su cabeza a la vez que flexionaba sus potentes piernas, el cuerpo de su madre quedaba apoyado sobre los hombros de jazmín, entonces iba estirando sus piernas poco a poco levantando a su madre del suelo, una vez que la tenia levantada y apoyada sobre sus hombros colocaba una de sus manos sobre el pecho de su madre y la otra en la entrepierna para irla levantando hasta quedar por encima de su cabeza para volverla a bajarla de nuevo sobre sus hombros para después volverla a subir y así
sucesivamente hasta mas de cien veces.

Jazmín era una mujer de piel morena y ojos totalmente negros, su pelo era negro y rizado cortado a la altura de la nuca. Si algo había que destaca de su físico era su fibroso abdomen duro como una tabla de madera. En su cuerpo flexible y musculoso tenia marcadas cada una de sus costilla con unos pezones terminados totalmente en puntas y erguidos hacia arriba.

Jazmín en su viaje seria acompaña por una de las amazonas mas veterana y en concreto la que antes era la encargada de ir a la ciudad para raptar a los hombres. Sandra que era su nombre estaba ya algo mayor por lo que Jazmín era su sustituta.

Las amazonas habían aprendido hablar el lenguaje de la ciudad, ellas habían estado yendo a ella a lo largo de su historia así que este iba pasando de generación en generación.

El viaje duraría un par de días por lo que Jazmín y Sandra deberían de ir provista de víveres para el camino. También llevarían unas pequeñas bolitas las cuales habían sido preparadas con una planta típica de la zona, que tenia las propiedades del cloroformo, el fin de estas bolitas era hacérselas tragar al hombre elegido para que una vez que hagan efecto lo dejen dormido y aprovechar la ocasión para raptarlo.

Durante el trayecto hacia la ciudad Sandra le aconsejo a Jazmín de cómo debería de actuar y el plan que llevaría a cabo para poder atrapar a su victima.

Sandra le iba contando que ella solía hacerse pasar por prostituta colocándose en una de las zonas mas discretas de la ciudad, allí aguardaba a que sus posibles victimas fueran a solicitar sus servicios y cuando veía que era un hombre adecuado aceptaba su propuesta.

Jazmín escuchaba con atención la historia de su compañera, pero de repente se escucho un gran estruendo y sintió un fuerte empujón que la desplazo fuertemente hacia un lado, Jazmín cayo al suelo a la vez que escuchaba un fuerte golpe y como su amiga daba un fuerte alarido.

Cuando consiguió incorporarse la escena que vio fue aterradora, un árbol había caído al
suelo aplastando a Sandra.

Se acerco rápidamente hacia su amiga, observando como esta entre grandes gritos de dolor le pedía ayuda. El árbol al caer había atrapado a Sandra por su abdomen por lo que Jazmín debía de levantar el árbol rápidamente para liberarla de tal peso. Sus dos brazos lo paso por debajo del tronco y empezó con toda su fuerza a tirar hacia arriba, el árbol empezó a
moverse pero no lo suficiente por lo que Jazmín tiro con toda su alma, sus músculos se tensaron marcándoseles a lo largo de todo su cuerpo, por fin logro levantar el árbol que debía de pesar mas de trescientos kilos, haciendo un gran derroche de fuerza arrojo al árbol lejos de allí.

Jazmín se acerco hacia Sandra y se agacho para ver como se encontraba, esta había dejado de gritar y respiraba débilmente, Jazmín le paso uno de sus brazos por detrás de la espalda y el otro por debajo de los muslos, a pesar del gran esfuerzo que había realizado, levanto en peso a su amiga como si de una pluma se tratara.

Antes habían pasado por un rió por lo que decidió acercarse al el para echarle un poco de agua en la cara, con su amiga en brazos corrió hacia el rió su cuerpo estaba muy tenso y sus músculos se bombeaban en su fornido cuerpo, al llegar al rió Jazmín se puso en cuclillas, apoyándose a su compañera sobre sus rodillas de forma que esta quedaba con sus piernas colgando en el aire, mientras le echaba un poco de agua Sandra abrió los ojos y entre balbuceos le dijo que se estaba muriendo y que nada podía hacer para salvarla, así que siguiera ella con la misión, de repente empezó a emanar sangre de la boca para dejar de respirar, dando su corazón sus últimos latidos.

Jazmín seguía en cuclillas sosteniendo a su amiga, tras verla morir un ataque de rabia y dolor se apodero de ella, manteniendo la misma postura le puso una mano a mitad de su espalda y la otra en los glúteos y haciendo alarde de una gran fuerza fue levantándose a la vez que iba izando a su amiga sobre la cabeza hasta llegar a ponerse totalmente recta
y sosteniendo a su amiga en lo mas alto.

Tras enterrar a Sandra, Jazmín prosiguió su viaje, debía de darse prisa pues empezaba a oscurecer y quería llegar a la ciudad esa misma noche.

Llevaba ya varias horas de camino y de repente a lo lejos entre tanto árboles diviso las casas de la ciudad, entonces paro un momento y de una pequeña bolsa que llevaba saco la ropa que se pondría para pasar desapercibida, ya que en ese momento solo llevaba puesto un tanga y un sostén que le cubría sus pechos. Pensó que si iba hacerse pasar por una prostituta el sostén se lo dejaría pero encima del tanga se pondría unos pantalones vaqueros que había sido cortado muy cortito, por lo que sus desarrolladas piernas quedaban al aire, para acabar se puso unos zapatos de tacón.

Una vez en la ciudad no quería perder el tiempo y busco rápidamente una zona donde el comercio del sexo estuviera a la orden del día. Una vez encontrada, se situó en una esquina bastante tranquila a la espera que se le acercara el primer cliente. Al tratarse de una mujer bastante atractiva en la primera media hora ya se le había acercado muchos
hombres, pero la mayoría era para decirle cosas obscenas y los que requerían sus servicios ella los rechazaba pues no veía que fueran hombres apropiados, ya que lo que buscaba debían de ser de complexión atlética.

A altas horas de la madrugada vio como se iba acercando un hombre alto, de color negro de anchas espaldas y bastante corpulento, al llegar a ella le dijo de forma grosera que si quería trabajar en ese lugar tenia que darle a el parte del dinero que ganase, pues ese zona era suya. Jazmín se dio cuenta de que se trataba de un proxeneta pero ella no estaba
dispuesta al irse de allí y así que le dijo que se marcharse y no la molestase.

El hombre se enfureció y a la vez que la cogía del brazo fuertemente la llevo al callejón de atrás diciéndole que a el nadie le hablaba así y que le iba dar una paliza. El hombre actuó de forma muy rápida y le lanzo varios puñetazos en la cara por lo que Jazmín cayo de culo al suelo.
Sangraba por la nariz y notaba un gran dolor en su cara, pero sin pensárselo dos veces se levanto del suelo y se lanzo hacia el hombre, primero le dio un fuerte puñetazo en el estomago por lo que el individuo se inclino hacia delante lo que aprovecho ella para darle un codazo en la espalda, pero se trataba de un hombre bastante fuerte por lo que no logro
hacerle caer. El con una mueca de dolor se abalanzo de nuevo hacia ella pasando sus brazos por detrás de su culo y aupándola hacia arriba a la vez que la iba estrujando cada vez mas. Mientras que le daba el abrazo del oso le dio un cabezazo fuertemente en sus pezones para dejarla caer al suelo. Jazmín se encontraba abatida y cansada pero no iba a darse por
vencida tan fácilmente.

viernes, 5 de noviembre de 2010

RELATO - TODO EMPEZO EN EL JUDO (II)

Todo empezó con el judo II

Autor: Rocio

De mujer a mujer:

Instantáneamente se incorporó y se sacó la chaqueta quedando en bikini, pero con el cinturón
aún puesto y en posición de combate me invitó a atacarla. Me sentí desafiada y me coloqué
enfrente. Nos clavamos la mirada y le pregunté que buscaba con esta actitud. Mariel se agazapó y comenzó a girar lentamente caminando con sus manos en forma de garra. En eso me preguntó si no sentía ganas de vencerla, sin reglas en una lucha limpia sin golpes y "de mujer a…mujer"…..
Mi respuesta inmediata fue lanzarme sobre ella. Nuestros cuerpos se envistieron con fuerza y estuvimos de pie forcejeando con los brazos y enredando nuestras piernas. Yo era más joven, medimos fuerzas y descubrí que estábamos muy parejas. La abracé de la cintura y encontré el cinturón que me sirvió para jalar de él y hacerla perder su estabilidad. Luego de varios intentos logré derribarla, pero me arrastró al piso con la caída.
Al intentar montarla se hizo a un lado y el forcejeo continuó en forma horizontal. Ese
momento fue muy intenso y la lucha adquirió características muy femeninas en busca de la
posición superior. Estuvimos rodando una sobre la otra y hasta allí yo había sido limpia en mis ataques sin causarle dolor con trucos sucios. En determinado momento cuando logré bloquear sus piernas con las mías y me disponía a montarme sobre su cuerpo, ella lanzó un contraataque que me sorprendió. Con una mano se aferró de unos de mis pechos apretándolo tenazmente, mientras que con la otra mano agarró de mi cabello hacia atrás.
Pagué muy caro el descuido porque se me montó y logró sentarse sobre mi panza con las piernas
hacia delante encima de mis brazos. Nuevamente estaba inmovilizada y mi adversaria comenzó a
torturarme los pezones pellizcándolos lenta pero firmemente. Más allá del dolor sentí un placer incalculable y cuando notó que comenzaba a disfrutarlo, se sentó sobre mi cara frotando su tanga sobre mí. La tela de esa prenda era muy liviana, estaba humedecida y pude percibir su sexo sobre mi nariz. Mientras me hacía sentir su poder de mujer, de tanto en tanto me apretaba los pezones. Estaba sufriendo algo parecido a lo que había visto en una riña entre vecinas y puse lo mejor para salir de esa situación. Con bastante esfuerzo y tiempo logré sacarla de su posición dominante y nos incorporamos. Volvimos a acecharnos como dos gatas, pero esta vez intercambiamos palabras ofensivas y tentadoras de lo que le curriría a la vencida. Las dos estábamos muy transpiradas y nos trenzamos en otra ronda de
forcejeos. Esta vez resultaron más lentos y calculadores y mientras lo hacíamos, ella me quitó el corpiño al igual que yo el de ella.
Continuamos luchando con los pechos desnudos
conservando sólo la parte inferior de las bikinis. Mi venganza comenzó cuando en un descuido de su guardia la tomé de los pechos y me aferré con dureza, al mismo tiempo que ella pasó
sus brazos por debajo de los míos y copió mis movimientos. Por unos minutos nos quedamos torturándonos los pechos, hasta que ya perfiladas de lado la empujé y cayó en cuatro patas y yo a su lado. Le pasé mi brazo alrededor de su cuello y mientras la obligaba a mantenerse en el piso, con la otra mano le daba cachetazos a sus nalgas. Ella sin quedarse atrás se tomó de mi tanga y tiró hacia arriba clavando la tela en mi ranura vaginal. Al intentar zafarme, alzó su cabeza y me aplicó un mordisco en un pezón. El dolor me estaba debilitando, pero logré acostarla sentándome encima de su espalda. Entonces le hice una llave por la nuca (doble Nelson) tirando hacia arriba por un período prolongado. Cuando la solté cayó
desplomada y aproveché la oportunidad para colocarme de costado y aplicarle una tijera con
las piernas a la cintura. Cada vez que intentaba salir de esa situación más presión ejercía.
Finalmente agotada y casi sin poder respirar, mi adversaria capituló. Recuerdo que estaba eufórica por haber ganado y mi venganza fue feroz. Tomé su cabello y jalé haciéndola arquearse con sus pechos colgando. Entonces cuando podía, maltrataba sus pezones como ella lo había hecho conmigo. Para rematarla, hice a un costado su tanguita y sin dudarlo le introduje los dedos en su vagina haciéndolos girar en su interior hasta hacerla aullar. Estaba muy feliz y excitada por mi desquite, la solté y me retiré unos metros disfrutando mi triunfo. La veía acostada rendida a mis pies, era la primera vez que vencía a una mujer de esa forma y me sentía muy femenina.
Aunque es difícil explicarlo.
1 a 0:
De pronto Mariel me sorprendió y atacó con sus piernas desde el piso haciéndome caer de
espaldas. Ella era una zorra muy astuta, con gran agilidad se incorporó y se lanzó sobre mi
cuerpo, pero la rechacé y nos cruzamos piernas contra piernas en un enredo salvaje. Así luchamos casi sentadas y rodando por el suelo hasta que en un giro (no sé como), quedamos atrapadas en la clásica posición 69, yo abajo y ella sobre mí. Aproveché la posición y descargue fuertes palmadas en sus nalgas. Mientras lo hacía, ella abrió mis piernas y atacó mi sexo con sus dedos. Me revolví, pero estábamos muy trabadas y no me era posible
salir de esa situación, para peor me aplicó algunos mordiscos suaves en mi clítoris.
Finalmente aflojamos la tensión y nos devoramos mutuamente por un período prolongado hasta
alcanzar orgasmos únicos. Esta vez fue un empate.
1 a 1:
Ya agotadísimas y al parecer sin fuerzas, nos desplomamos sobre la lona procurando recuperar un poco de aire, pero las chispas de la experiencia anterior encendieron la llama de la guerra. Dado que no se había decretado vencedora ni vencida, decidimos terminar lo comenzado. No habría reglas estrictas y acordamos que la primera que exclame en voz alta su rendición, daría "honores a la vencedora…" Un estremecimiento sacudió mi cuerpo, pues ambas sabíamos que consistía en un "ritual femenino" muy especial que aceptamos gustosas. Nos dispusimos a una 2º etapa del combate y juntando fuerzas nos enfrentamos de rodillas a poco menos de un metro. Estábamos casi desnudas con los pechos descubiertos y los pezones
endurecidos por la emoción. Sabíamos que no habría empate y sedientas de acción comenzamos a
intercambiar las habituales ironías que cruzan dos mujeres antes de una pelea. Lo hacíamos para darnos valor y atemorizar a la adversaria. Mientras nos desafiábamos, mutuamente intent!
ábamos tomarnos por los brazos. Mariel no dejaba de alardear que sólo había jugado y que ahora sabría lo que era capaz de hacerme. Eso me provocó una risa burlona, mezclada con cierto enojo y al arrojarme sobre ella, me esquivó. Tuve mala suerte, caí de boca y ella se arrojó sobre mí con toda su furia enredándome con sus brazos por la cintura. La presión que sentía fue muy fuerte, lo que le permitió a ella girar y tomarme por la espalda, así me obligó a arrodillarme con ella detrás. Me había sujetado con sus brazos y mientras jalaba fuertemente hacia atrás, con su pierna extendida incrustada en mi espalda empujaba hacia delante. El dolor y la impotencia por no poder liberarme casi me obligaron a rendirme. Pero
en un descuido Mariel, dejó escapar un brazo, rápidamente giré y le apliqué el típico abrazo de oso levantándola del piso en varías oportunidades.
Pero ella se prendió de mi pelo jalando hacia abajo lo que me hizo perder estabilidad. Caímos
sobre la lona algo estropeadas por la intensidad del combate desatado. Fue entonces
cuando las fuerzas me abandonaron y ella tomó la iniciativa. No lo pude evitar cuando Mariel me sujetó el cuello con un fuerte candado de brazo.
Al mismo tiempo que me dificultaba la respiración, con su mano libre me atacó mis doloridos pechos. Mis fuerzas habían colapsado y estaba indefensa a merced de mi adversaria. En los minutos finales ella fue brutal y despiadada, abusándose de cada parte de mi cuerpo a gusto. Estaba completamente inmovilizada y en ese momento me di cuenta que Mariel dominaba muy bien el arte de la lucha, pero me negaba a rendirme. Por mi orgullo soporté lo más que pude, hasta que desde la posición de sentada me hizo una tijera con sus piernas en mi cintura
por detrás. La llave aplicada me paralizó por completo, mientras con sus manos ternativamente torturaba mis pechos y mi sexo. El dolor ya insoportable, me hizo exclamar mi rendición total que tuve que repetir un par de veces. Me había vencido en buena ley y sonriendo me liberó. Ahora era ella quien se vanagloriaba de su superioridad femenina, muy merecida por cierto. Luego se acercó hacia mí, me ayudó a sentarme y me abrazó suavemente ofreciéndome tiernos besos y dulces caricias. Luego de un descanso reparador, ya cayendo la noche nos hicimos el amor suave y prolongadamente. Era increíble que horas atrás casi nos matamos en una lucha desmedida y ahora nos acariciáramos. Ya de regreso le pedí la revancha y la oportunidad de reivindicarme, a lo que aceptó gustosa ya que su pareja se encontraba
de viaje. Entonces acordamos enfrentarnos el viernes siguiente por la noche en su quinta
nuevamente, pero esta vez pasando todo el fin de semana juntas a puro sexo y lucha.
2 a 1:
Llegado ese día y rondando las 22 horas, colocamos varias colchonetas en el piso del living
de la casa. Estábamos solas y Mariel me deslumbró con un conjunto de lencería de dos piezas muy audaz y provocador con medias de red y portaligas,todo de color rojo fuego. Yo por mi parte me gasté un dineral en una lencería erótica adquiriendo un body de látex imitación cuero con una forma de triángulos a la altura de mi pecho dejando mis senos al descubierto, también con portaligas y medias negras. Esta vez pelearíamos para definir de una buena vez la supremacía femenina; una de las dos debía emerger como la mejor y el clima era de un duelo. Luego de seducirnos con la vestimenta y desafiarnos, nos preparamos para nuestro definitivo combate. Entonces comenzamos a girar agazapadas en espera del mejor ángulo de
ataque. De pronto nos arrojamos una contra otra con gran decisión. La lucha fue muy similar a la anterior por lo prolongada e intensa, no nos dimos ventaja y aplicamos todas las tomas posibles para reducir a la rival. Los castigos fueron igualmente dolorosos y la ferocidad del encuentro fue aún mayor al anterior, desde el comienzo hasta el final. Incluso en esta oportunidad intercambiamos algunos golpes a puño cerrado sobre la panza de la adversaria. No había reglas y fue inevitable que nuestros blancos preferidos fueran los pechos y el sexo de la otra. A pesar del dolor, ninguna gritó, sólo fue posible escuchar gemidos y el jadeo de nuestra respiración. La lucha fue muy intensa porque ninguna quería rendirse y debía demostrarse quien era la mejor. Transcurrida casi 1 hora de lucha muy intensa, por segunda vezconsecutiva me vencieron con una dolosa llave y fui obligada a reconocer mi derrota. Esta vez estuve más cerca de ganar, lo que me dejó una mejor sensación que la vez anterior. Pero había supremacías en juego y no hubo consuelo como en el anterior para la vencida. Es decir, recibí doble castigo y tuve que "rendir honores" a la vencedora.
Rendición de honores:
Una vez que mi adversaria agotó mis energías y me inmovilizó los brazos, se sentó sobre mi
cara, frotó su clítoris por mi boca y fui obligada a lamerlo por varios e interminables
minutos. Jamás olvidaré la tibieza de los jugos que vertía. Mi sorpresa y desagrado por haber
perdido fue total. Con el placer reflejado en sus ojos, mantuvo la distancia apropiada entre mi boca y su vulva hasta quedar completamente satisfecha con la labor de mi lengua. Era un duelo femenino y mi adversaria había humedecido mi rostro con su victorioso sexo, no dejando duda sobre su triunfo.
Es lo acostumbrado para estos casos. Finalmente para ser liberada, tuve que admitir todos sus
caprichos y aceptarla como la mejor para pelear.De haberme negado, hubiera recibido un doloroso castigo que no estaba en condiciones de soportar y menos de defenderme. Ella isfrutó mucho por haber ganado de esa manera tan "especial". Mi cara olía a sexo de
mujer y para mi fastidio me lo hizo saber. Es más, me comentó que era su forma preferida de
ganar una pelea con una rival. No me gusta que me derroten y esa noche casi no pude dormir. Al día siguiente sobre el mediodía, sólo con las tangas puestas comenzamos a acariciarnos al borde de la pileta. Nuestra temperatura se elevó y a modo de juego intenté arrojarla al agua, Mariel se tomó de mí y me arrastró con ella, fue allí que nos volvimos a trenzar dentro del agua, forcejeando suavemente. Luego de jugar un rato allí, nos hicimos el amor frenéticamente.
2 a 2:
Yo no estaba dispuesta a ser la única derrotada y la tarde le dije de volver a pelear. Fue entonces que me propuso batirnos completamente desnudas, "de mujer a mujer" y al igual que el
caso anterior, "la vencida rendiría honores a la vencedora"… El desafío fue aceptado y
en segundos estuvimos enfrentadas desnudas. A ella le fascinaba mostrar su físico y en verdad me maravillaba. Mis ojos bajaron para mirar sus gruesos muslos, ella estaba depilada y aprovechó para exhibirme su ardiente vulva. Mi sexo no era menos que el de ella y en minutos más una de las dos estaría lamiendo la vulva de la vencedora. No se admitía otro final y un fluido eléctrico sacudió mi cuerpo. Como obedeciendo a una orden, nos trenzamos en un combate muy agitado y diversas llaves de lucha fueron ensayadas. Pese a que no habíamos recuperado por completo nuestras fuerzas, pusimos una garra tremenda y nos hicimos
de todo para ganar. Estábamos bañadas en transpiración y por la humedad, era difícil aplicar llaves. Podía oler su caro perfume francés y el suave aroma a "almizcle femenino" que emanaba de nuestros sexos. Esa atmósfera tan particular nos excitaba potenciando las fuerzas.
Rodamos varias veces en busca de dominar a la otra y nuevamente nuestras manos torturaron las partes más íntimas de una mujer. Fue intenso, doloroso y en silencio. Pero algo cambio allí y por primera vez logré derrotarla en escasos 30 minutos. En esa oportunidad le enredé mis piernas a su cuello, mientras que con mis brazos tomé sus muslos y le forcé a abrir sus piernas al máximo.
Al mismo tiempo que la ahogaba la obligaba a mostrar su sexo. No pudo con esa toma y se dejó
vencer reconociendo haber perdido. Me hubiera encantado que me "rindiera honores", pero no me quedaban más fuerzas para cobrar ese premio y la perdoné. Lo que quedaba del fin de
semana nos dedicamos a descansar y a hacernos el amor con algún que otro forcejeo, pero nada
comparado a los combates anteriores. Fue una experiencia hermosa y congeniamos a las mil
maravillas. Así pasamos 3 años y cada vez que nos desafiábamos íbamos a su casa de fin de
semana. Los combates aumentaron en intensidad y resultaron muy parejos. Para que no existieran dudas, siempre finalizaban con la rendición incondicional de una de nosotras. Era muy emocionante, se alternaban triunfos y derrotas sin que nunca emergiera una campeona. Ella siguió con su pareja y yo de novia con chicos, pero la necesidad de encontrarnos fue superior a su promesa de fidelidad rota y a mis noviazgos. Luego de esos 3 maravillosos años ella se fue del país y no volví a saber nada más. Al tiempo de conocerla dejé de acudir al gimnasio, pero jamás abandoné la práctica de la lucha erótica entre mujeres y muy pocas veces me derrotaron.
Aquellas interesadas en luchar conmigo les agradeceré me escriban. Me fascina "domar" gatas feroces.

jueves, 28 de octubre de 2010

RELATO - LA MILLONARIA, LA LADRONA Y LA POLICIA

La milloniaria, la ladrona y la policia

Por : Sandra

Hacían cinco meses que Romina, había obtenido su libertad. Estaba en la pobreza y era una de las mejores ladronas de joyas. Esos dos años en la cárcel la habían endurecido y ahora era toda una profesional dispuesta a todo.

Desde hacía una semana que vigilaba discretamente esa casa. Sabía que este iba a ser el golpe de su vida y había estudiado todos los detalles. Sabía como desconectar las alarmas y como ingresar sin ser vista. Durante su corta pero intensa trayectoria delictiva nunca había podido conseguir un botín como el que ahora la esperaba: Un collar de diamantes valorado en algunos miles de dólares. Tenía 26 años y su mayor deseo era radicarse en Brasil para olvidar los tristes últimos años. Día y noche observaba la casa de Roxana, ella era la feliz propietaria de esa valiosa joya. Por fin, su oportunidad había llegado. Esa noche el dueño del chalet había viajado y ella lo sabía. Romina le había visto salir unas horas antes con una maleta. Ello le facilitaba las cosas.

En el enorme chalet solo estaba la mujer del dueño y a esas horas ya estaría descansando. La policia dormía en una casita al otro lado del jardín y ninguna oiría nada. Romina sabía lo que hacía, esperó un rato más hasta las 3 de la madrugada, para asegurarse que no hubiese nadie despierto. Finalmente se encaminó sigilosamente. Sus rubios cabellos cortos estaban ocultos por un oscuro pañuelo y vestía una ajustada calza negra.

Ella era alta y con su 1,75m su cuerpo era ágil y esbelto. Sin dificultad saltó la valla que la separaba del jardín llevando una pequeña bolsa. Luego forzó una de las cristaleras que daba acceso al jardín. Sin un ruido entró en el salón de la casa y luego de desconectar la central de alarma, avanzó hacia un cuadro. La semana anterior, vigilando la casa con sus prismáticos la había permitido ver donde estaba la caja fuerte. Inmediatamente retiró el cuadro y se puso a trabajar en la caja con sus instrumentos.

Todo marchaba a la perfección, pero media hora después se dio cuenta de que era inútil. La maldita caja fuerte era de primera calidad y no había manera de abrirla. La frustración se apoderó de Romina. Tenía una fortuna a su alcance y no podía tomarla. Estaba en muy mala situación económica y había gastado lo que le quedaba preparando este robo. En vano intentó un rato más abrir la caja y al fin lo dejó. La única forma de abrirla era tener la combinación. Seguro que la dueña de la casa la sabría, pero, ¿como hacer que se la dijese?. Romina no iba armada. Ella era una ladrona de guante blanco muy inteligente, no una asesina. Pero no tenía otra opción; intentaría atarla sin que se despertara. Cogió una cuerda de su bolsa y lentamente subió las escaleras. Se dirigió cautelosa al dormitorio principal y entró sin hacer ruido.

Con su pequeña linterna en una mano fue avanzando hacia la cama. Romina había visto varias veces a la dueña mientras vigilaba la casa. Era una morocha de pechos chicos, pero duritos de 31 años, bastantes menos que su marido. Ahora la enfocó con cuidado con la linterna. La morochita estaba encima de la cama, dormida. Solo llevaba puesta una tanga íntima, casi transparente y el resto de su cuerpo desnudo era visible. Romina notó nerviosa, que la otra mujer estaba en muy buena forma. Entonces recordó haberla visto alguna vez en la piscina nadando en un minúsculo bikini. Dedujo que era tan fuerte como ella y por un momento pensó en desistir, pero la codicia la pudo. Cuando consiguiera aquel collar sería ella la que podría vivir en el lujo, como la mujer que dormía ante ella. Se acercó lentamente.

Sobre su cama, Roxana dormía plácidamente. Su cuerpo sensual estaba totalmente relajado. De pronto notó un roce a sus pies. Con un sobresalto se despertó y levantando una mano encendió la luz. Los ojos de Roxana se abrieron de asombro y miedo cuando vio a una alta joven con una cuerda en la mano a los pies de su cama. Abrió la boca para preguntarla quien era, pero la otra no le dio tiempo. Con un salto Romina se arrojó sobre ella. Antes de que la aturdida Roxana reaccionara, Romina clavó una rodilla entre los pechos. La dueña de casa notó que se quedaba sin aire mientras Romina apoyaba todo su peso. La ladrona intentó sujetarle los brazos pero esta comenzó a retorcerse. De pronto la mujer millonaria reaccionó y con inusitada fuerza la agarró del cuello. Hubo un forcejeo y las dos cayeron de la cama chillando.

Pero con agilidad se pusieron de pie. Roxana rápidamente lanzó un puñetazo que acertó a Romina el la mandíbula, haciéndola caer de espaldas. Dos o tres segundos después y mientras la ladrona se incorporaba, Roxana le lanzó una patada al estómago que la hizo gemir. La dueña de casa no perdió tiempo y viendo a su enemiga de rodillas se echó sobre ella. Tras corta lucha la mujer casada se acostó sobre el cuerpo de Romina dominándola por completo. La ladrona tenía sus muñecas sujetas, sentía el calor de los pechos de la otra sobre sus mejillas pero casi nada podía hacer. Esa mujer había resultado ser muy fuerte y Romina estaba sorprendida y dolorida. La ladrona desde abajo miraba a su captora casi desnuda y sentía su costoso perfume. No se imaginó nunca que aquella delicada y rica mujer la podía vencer.

Romina no era la primera vez que peleaba. En prisión varias veces fue obligada a batirse con mujeres muy duras. Fueron feroces duelos entre reclusas, donde ganó y perdió en algunas ocasiones. Conservaba algunas cicatrices y había aprendido a defenderse. Con un rugido de furia arqueó su espalda y consiguió quitarse a Roxana de encima. Las dos rodaron por la alfombra, tirándose furiosamente del pelo. El calor, el dolor y los insultos las habían enardecido. Ambas sabían que una de las dos debía quedar en pie y peleaban por su supervivencia.

Luego se soltaron y se levantaron jadeando. Roxana se paró enfrente de su adversaria. Por primera vez Romina la observaba de cerca, su cuerpo bien trabajado por la gimnasia se presentaba temible. Buena musculatura y excelentes muslos. Una minúscula tanga íntima transparente, realzaba la ranura de su depilado sexo y sus pechos desnudos permanecían amenazantes. Entonces la ladrona fue invadida por cierto temor y comenzó a retroceder. La mujer casada avanzó y con una mueca de odio, arrojó su puño intentando golpear a Romina.

Pero esta se agachó casi hasta el suelo y el ataque pasó por sobre su cabeza. Luego, desde muy abajo lanzó un gancho que subiendo por entre los muslos, impactó de lleno contra el sexo de Roxana. Esta, sintió cómo se aplastaba su clítoris y se desplomó gimiendo. En prisión había aprendido que ese golpe nunca falla y era una buena forma de finalizar un duelo entre presas rivales. De hecho varias veces lo había presenciado. Las fuerzas de Roxana colapsaron de inmediato y sus músculos se negaron a obedecer.

Quedó fuera de combate, en el suelo con sus manos en las entrepiernas. Romina con rapidez se acercó a donde estaba la cuerda y la tomó. Luego fue hasta donde la millonaria y la ató por los tobillos. Pero sólo había llevado una cuerda. Si bajaba por otra le daría tiempo a recuperarse. La dueña de casa comenzó a moverse débilmente y Romina tomó una decisión. Con agilidad se sentó sobre sus desnudas tetas y sujetó los brazos con las rodillas. Luego de abofetearla preguntó:

- Dime, zorra rica, ¿cual es la combinación de la caja?

Roxana estaba muy dolorida, pero a fuerza de bofetadas su mente comenzó a despejarse. Al fin comprendió que la mujer que la había vencido era una ladrona. Pensó en las consecuencias y no contestó. Entonces Romina la dio un fuerte puñetazo en la cara. Roxana se retorció de dolor, pero fue en vano, sus piernas atadas no la permitían escapar. De nuevo Romina la dio un segundo puñetazo en el rostro y volvió a preguntarla por la combinación. Pero la millonaria se negaba a responder. Romina siguió golpeando y preguntando. Poco a poco la cara Roxana fue cambiando de aspecto.

Al parecer su nariz estaba rota y la sangre fue deslizándose por su cuello. Unos minutos después, la cara de la hermosa mujer conocida por toda la alta de la ciudad, comenzó a inflamarse. Sus labios estaban rotos y sus verdes ojos comenzaban a hincharse por los golpes recibidos. Lloraba, pero continuaba negándose a contestar. Roxana sentía dolor pero no iba a dar a la otra la satisfacción que, además de vencerla la robara. Romina finalmente se detuvo. Miró frustrada la ensangrentada cara que tenía debajo. Sabía que Roxana estaba a punto de quedar inconsciente y ella aún no tenía la combinación. Entonces decidió cambiar de táctica. Retrocediendo, se sentó sobre el estómago de su víctima.

Ahora ya no hacía falta sujetarla los brazos. Luego cogió con cada mano los pezones de Roxana y comenzó a retorcérselos con furia. A 50 metros, la que cuidaba la casa de los millonarios, se llamaba Lidia, era una mujer polcia, se despertó cuando creyó oír un alarido. Durante unos segundos quedó quieta en la cama sin escuchar nada. Luego, cuando pensó que había sido un sueño, hasta que de nuevo volvió a oír un desgarrador chillido. Casi no reconoció la voz de su señora. Preocupada se levantó. Romina retorció varias veces los pezones de Roxana, con toda su fuerza. Esta vez los sangrantes labios de Roxana se abrieron y entre sollozos musitó:

- ¡Basta......no más...........me vas a matar...!

La ladrona sonrió triunfal. Su enemiga ya no podía soportar más castigo. Exigió cruel:

- ¡Dime la combinación o te los arranco...!

Roxana ya no podía más. Su cara era una mascara y los pezones le ardían. Con esfuerzo contestó:

- 7856NP

Romina se levantó satisfecha. Por un momento pensó si debía desatar las piernas de la millonaria y atarla las manos. Pero viendo el desastroso aspecto de su cara dedujo que no era necesario. Entonces recogió un teléfono celular que se encontraba sobre una mesa y encerró con llave a la dueña de casa dentro de su habitación. Luego bajó las escaleras. Cuando llego al salón se dirigió a la caja e introdujo los números. La puerta se abrió con un chasquido y Romina introdujo la mano dentro. Pero en ese momento las luces del cuarto se encendieron. Romina miró a la puerta y allí vio a Lidia. Había acudido a la casa a comprobar si había algún problema. La mujer policia llevaba sólo un corto camisón y sus prendas interiores. Era una joven de unos 29 años, bastante alta y de buen físico. Lucía fuerte y algo más pesada que Romina. Su anguloso rostro estaba enmarcado por una larga cabellera negra. La policia se dio cuenta inmediatamente de que había pillado a una ladrona in fragante.

Rápidamente corrió al lado de la pared para accionar la alarma. Pero esta había sido anulada, entonces cogió el teléfono. Si lograba pedir auxilio, Romina estaba perdida. Podría agarrar las joyas y correr, pero probablemente la policía llegaría enseguida y la atraparían. Finalmente tomó una decisión y se lanzó contra Lidia, que ya había descolgado el teléfono. Antes de que pudiera marcar, Romina lanzó una patada dirigida a la entrepierna de la policia, pero esta se hizo a un lado y el pié impactó en la cadera. Lidia gritó y soltando el teléfono agarró los rubios pelos de Romina y las dos cayeron al suelo. Por unos minutos estuvieron rodando y la ladrona se encontró luchando con una chica semi desnuda, que pesaba al menos 10 kilos más que ella. Puso lo mejor para ganar, pero la mujer policía con agilidad la puso de espaldas y sujetó los brazos contra el suelo. Con horror vio como Lidia se sentaba encima de su garganta y con sus gruesos muslos atrapaba su cabeza. A Romina le costaba respirar bajo el agobiante peso de esa joven y sentía la tibia humedad del sexo enemigo. No podía creer tanta mala suerte, entonces hizo lo único que podía.

Levantó la cabeza y mordió con saña uno de los brazos de Lidia. La sorprendida mujer policia gritó y con un esfuerzo supremo Romina la hizo rodar. Mucho más rápida que su antagonista, la ladrona se puso en pie. Dos precisas patadas en la cabeza dejaron a Lidia medio atontada en el suelo con sus piernas abiertas. Romina vio el "blanco ofrecido" y no dudó. Se agachó y metiendo sus dedos bajo las bragas, con una uña le arañó profundamente la concha. El dolor fue tan insoportable que la mujer policía luego de aullar, quedo paralizada convertida en un ovillo. Era otra de las tácticas efectivas que Romina había aprendido en la cárcel. Ella había visto como reclusas más fuertes y pesadas habían sido derrotadas de esa forma por otras más pequeñas. Romina se incorporó, jadeando. Unos segundos después, se acercó a la caja fuerte de nuevo. Con calma cogió las joyas y un grueso fajo de billetes que metió en su bolsa.

Romina no podía creer lo que había vivido, primero con la millonaria y después con la mujer policía, y lo mejor de todo era que había ganado, pero al ver el cuerpo de las 2 nenas vencidas en el suelo pensó que podía darles un escarmiento por haberla lastimado y retrasado en su robo, así que si apuros, puso en una mesa a la mujer policía, antes de ponerla ahí fue a buscar el uniforme de policía de Ana y le coloco solo algunas prendas, le puso la gorra, las botas y la camisa desabrocha a la mujer policía, y con la millonaria la coloco al lado en la misma posición que a policía pero solo que a ella solo les puso unos calcetines blancos, era realmente hermoso ver a esas mujer en la mesa, con el cuerpo apoyando las tetas sobre la mesa y los pies sobre el piso con los culitos paraditos.

Ahí empezó la fiesta, la agarro a la mujer policía desde atrás y tomándola de los pelos negros le dijo " AHORA VOS A VER QUIEN MANDA" y le puso 2 dedos en la entrada de la colita, al sentir la mujer policía lo que le iban a ser dijo ¡No, no...POR FAVOR NO ME LO HAGAS" al sentir esto la ladrona se éxito mas y sin mas la penetro, primero uno a lo que la mujer policía grito "AAAHHHHHH ME DUELE BASTAAA POR FAVOR PERDONAME....PORFI....BASTA ME RINDO" ya era tarde, la ladrona le estaba penetrando un segundo dedo en ese hermoso culito, ahí fue cuando empezó el meta y saca mas rápido y mas fuerte, tendrían que ver ese espectáculo una ladrona estaba rompiéndole el culo a una mujer policía. "NO AGUENTO MAS SACAMELOS POR FAVOR TE LO SUPLICO" decía la policía pero Romina estaba gozando demasiado para escucharla, ya era hora de meterle el 3 dedito por la cola y con un poco de saliva lo pudo meter hasta el fondo, la policía gritaba y pataleaba con sus botas y Romina decía"MIRA LO QUE TE HAGO PERRA!!!" "ES PARA QUE APRENDAS A RESPETARME" y ahí vino lo peor.... saco los 3 dedos hizo poner a la millonaria de rodillas al lado de ella y le hizo chupar los dedos sucias de la mierda de la policía y ella parada le decía "VES ROXANA LA QUE MANDA SOY YO ROMINA, TU HEMBRA" a lo que roxana respondió "SI ROMI YO VOY A SER TU PUTITA DE AHORA EN MAS" acto seguido se metió los dedos de romi en la boca para limpiarle la mierda de ana. Una vez que tenia los dedos bien húmedos por la saliva de roxana le dijo a la policía" PREPARATE NENA QUE VAS A RECIBIR TU MERECIDO" y sin mas hundió la mano en el culo de la policía "AAAYYYYY NOOOOOOO ME ESTAS MATANDO ROMINA" "TOMA PUTA COME MI MANO POR TU CULITO LINDO QUE TENES Y DECIME QUIEN ES MEJOR"

ROMI: ¿Quieres más..?
ANA: ¡No, no...!
ROMI: ¿QUIÉN ES MEJOR..?
ANA: VOS, pero basta te lo pido como mujer vencida que soy ...!
ROMI: ¡Repítelo varias veces...!
ANA: Me rindo, me rindo...!
ROMI: ¿Quién es la mejor..?
ANA: ROMINA ES LA MEJOR DE TODOS
ROMI: ¿Quiénes son las mas putas y vencidas hembras...?
ANA: Las putas vencidas por vos somos: ROXANA Y ANA somos tus esclavas y perras mas fieles, somos tuyas y nunca mas te miraremos de frente.

ESTA HISTORIA CONTINUARA.......



Pd: SI LES GUSTARIA QUE CAMBIEN QUIEN MANDA O QUIENES SON LAS PUTITAS ENVIEMEN UN MAIL Y SI PUEDO DAR VUELTA EL RELATO PARA LA QUE SEA MAS VOTADA O SEGUIRLO IGUAL

POLICÍA=ANA MILLONARIA=ROXANA LADRONA=ROMINA


¿Quién QUERES QUE GANE???



Aca les muestro una fotito





ACA TENGO DOMINADA A ROXANA LES GUSTA????

viernes, 22 de octubre de 2010

RELATO - LAS TENISTAS

Las tenistas

Por: Sandra

Fui testigo de una espeluznante pelea entre dos chicas que jugaban al tenis. Estaba en un centro deportivo y las dos chicas estaban dentro de una cancha cerrada por una alta reja de alambre estilo gallinero..

Una era morena, de piel bronceada, bajita, melena rizada hasta los hombros y ojos oscuros, pechugona y un poco regordeta. La otra era una rubia bastante alta, le sacaba casi una cabeza de estatura a su compañera, esbelta y atlética, cola de caballo hasta la mitad de la espalda, culo saliente y tetas realzadas por el sujetador. Ambas vestían con la ropa normal para este deporte, falda corta, camisa sin mangas y zapatillas, todo de blanco o crema.

Habían cerrado la puerta de la cancha con un palo y hablaban entre ellas mientras jugaban, cotilleando de sus conocidos. La morena comenzó a hablar de su nuevo amiguito y dijo: "Javier es un bruto. Me lo hace a lo bestia, sobre la alfombra." La rubia respondió: "¿Ah si? Pues conmigo lo hace en la ducha" Durante unos segundo reino un silencio TOTAL. Luego la morena grito "¡Zorra!" La rubia respondió "¡Sucia puta!" y se lanzaron la una a la otra. Chocaron de frente como dos locomotoras sin frenos y cayeron al suelo tirándose de los pelos. Rodaron por la pista, que era de hierba, y la rubia se puso encima de su enemiga, arañándola la cara.

"Te voy a dejar arreglada, bruja" gritó. La morena mordió una pierna de su atormentadora haciéndola chillar y así logro quitársela de encima. A continuación agarro con las dos manos la teta izquierda de la rubia y comenzó a estrujársela y retorcérsela como si fuera una bayeta de fregar, arrancándole parte de la camisa en el proceso. La rubia quedo de espaldas con su adversaria montada encima y esta comenzó a machacarle la cara golpeándola con el canto de sus puños. "Te voy a hacer una cara nueva, cabrona".

La rubia logro agarrarla por el pelo y la descabalgo tirando con fuerza. Sin soltarla, se incorporo y comenzó a correr por la pista, arrastrando a la morena tras de si. Cada vez que la morena intentaba levantarse, recibía un rodillazo en la cara. "Te voy a enseñar a no robarme a mi hombre, pendeja." gritaba la rubia. Mientras tanto, los que estabamos fuera intentábamos entrar y separarlas pero la puerta estaba atrancada y era imposible trepar por la reja. No podíamos hacer nada excepto mirar asombrados aquella carnicería. La morena logro agarrar la pierna de la rubia y la hizo caer.

"Vas a salir de aquí llorando, maldita forra" gritaba mientras le sacaba la zapatilla y el calcetín y la retorcía el pie. La rubia le pateo en la cara con el pie libre y quedaron de rodillas frente a frente. La rubia era un poco mas alta incluso de rodillas y se irguió amenazante acercándose a su rival hasta que sus tetas se rozaban. "PUTA" dijo la rubia escupiendo en la cara a la morena, pero esta no se dejo intimidar y le devolvió el escupitajo gritando "ZORRA". La rubia la arreo una bofetada que sonó como una explosión y que dejo su mano impresa en la cara de la morena. Esta respondió lanzando sus manos agarradas al cuello de la rubia para estrangularla. La rubia contraataco en las abundantes tetas de su rival desgarrando con sus uñas la ropa que las cubría y siguiendo luego con la piel al descubierto.

"Te las arrancaré de cuajo" gritaba. La morena no se amilanó ante esta escalada y subió un peldaño mas en al escala de salvajismo atacando de la misma forma a las tetas de su rival con uñas y dientes. Luego dejo sus mandíbulas firmemente clavadas en el magullado busto de la rubia y ataco con las dos manos su entrepierna. Tras dejarla al descubierto, empezó a arrancar el oscuro vello pubico de aquella rubia. La rubia comenzó a aullar y desesperada agarro la raqueta de tenis y la golpeo en la cabeza. La morena cayo redonda y la rubia se alejo masajeandose su parte dolorida. La morena cogió la otra raqueta y se lanzo sobre la rubia, que la esperaba a pie firme. La morena lanzo un raquetazo a la cabeza de la rubia pero esta se agacho y lo esquivo, lanzando su raqueta contra el estomago de la morena, que cayo doblada en dos. La rubia golpeo la espalda de la morena con tal fuerza que la cabeza de la raqueta se partió. Luego tomo la otra raqueta y siguió vapuleando a su caída rival, pero esta tomo el mango de la raqueta rota y lo uso para aplastar el pie de la rubia. La rubia abrazo a la morena e intento estrujarla.

Los brazos de la morena estaban libres y acepto el desafio abrazándola de la misma forma. Se apretaban la una a la otra como se aprieta un tubo de pasta dentífrica. Sus voluminosas pechugas se aplastaban mutuamente aunque la mayor estatura de la rubia hacia que sus melones, pese a ser mas pequeños, desbordaran a los de la morena y amenazaran con taparla la cara y axfisiarla. La morena respondió mordiéndolos. La rubia hacia lo mismo con sus orejas. De vez en cuando interrumpían los mordiscos para escupirse.

Se pisaban, se arañaban con las uñas de los pies y se asestaban rodillazos mientras sus costillas comenzaban a crujir. La rubia zancadilleo a la morena y cayeron las dos, firmemente entrelazadas. La rubia enlazo sus piernas en torno a la cintura de la morena y comenzó a estrujar con sus cuatro extremidades a la vez. Creí que la rubia, mas grande y mas fuerte, había sentenciado la pelea pero al cabo de unos segundos, la rubia comenzó a chillar y soltó su agarre, intentando apartarse de la morena que continuaba apretando como una tenaza de acero. Comprendí entonces lo que había pasado.

La morena se había salvado gracias a la amortiguación de sus ubres de vaca lechera, mientras que las de la rubia, tapando la cara de la morena, solo habían sido un buen blanco para su dentadura. Sin embargo el asunto no había terminado aun. Cuando la rubia estaba a punto de desmayarse, la morena soltó su presa. Ingenuamente los pocos espectadores de aquella épica pelea de gatas pechugonas, creíamos que la morena se había apiadado de su rival, pero pronto comprendimos su sadismo. La morena continuaba hostigando a la rubia, que intentaba abandonar la pelea. La morena solo pretendía prolongar la lucha. Era estremecedor ver a la gran rubia retroceder asustada de una morenita que media 20 cm. menos que ella; ver el miedo en su cara y el placer en la cara de su dominadora, que jugaba con ella. Entonces la rubia nos miro, como si se hubiera olvidado de los mirones hasta aquel momento. Nos miro y se lanzo contra la morena como un rayo.

¡Antes la muerte que la vergüenza ante extraños! Lo que vino a continuación fue algo demasiado bestial para describirlo. La rubia intento sacarle los ojos a la morena y esta quedo a la defensiva. La rubia procedió a agarrar el pelo de la nuca de la morena y estrellarla la cara contra el poste de la red. La morena le dio un codazo en las costillas y luego rápidamente varios mas. Por cada golpe de la rubia, la morena devolvía dos o tres. La rubia empezó a retroceder. La morena comenzó a burlarse: "Me vas a lamer la conchita igual que lo hace el cuando nos ponemos calientes. ¿Sabes que le gusta arrancarme las braguitas a lo bestia y luego..." La rubia no la dejo decir mas y al grito de "¡Que te jodan!" la ataco como enloquecida solo para recibir una nueva paliza. Tampoco ella ahorraba los golpes y los encajaba como si fuera de ladrillo, pero la morena parecía hecha de piedra, y la piedra es mas fuerte que el ladrillo. Cuando la rubia quedo inmóvil, la morena cogió una toalla de la bolsa y secándose el sudor, se encamino hacia la puerta. Entonces la rubia, que no estaba tan acabada como aparentaba, se levanto y la embistió por detrás, aplastándola contra la valla mientras sus dientes se hundían en su cuello La rubia parecía poseída.

Había tomado la ultima raqueta que quedaba entera y la hundía en la concha de la morena pero esta sonrío, le dio un beso en los labios a su atormentadora y cerrando el puño, lo incrusto en el concha de la rubia. Cuando cayo al suelo la agarro por el pelo de la cabeza y por el pubis, la levanto en vilo y la estrello contra el suelo. Se acabo. Con gruesas palabras la morena exigió que se rindiera. Se neguó y sus uñas comenzaron a torturar los pezones de la rubia. Los brazos de la morena estaban aprisionados por sus rodillas, estaba indefensa y grito de dolor.

Pataleaba pero era inútil. Como se comprenderá, el sufrimiento de la rubia le producía un sádico placera la morena. Entonces para dominarla, la morocha con una mano descubrió su vulva y la apoyó sobre la cara de su enemiga. Los ojos se abrieron desmesuradamente cuando sentió el cosquilleo desagradable de sus negros vellos mojando sus labios. Era el momento sublime, esperado por toda mujer cuando gana una pelea. Tuvo asco y miedo al mismo tiempo. Se dio cuenta que era inútil resistirse y aceptó rendirse.

Con placer dijo: ¡AHORA JAVIER ES TODO MÍO Y GOZARÉ CON ÉL PARA FESTEJAR..! Su promesa fue acompañada con detalles íntimos imposibles de repetir, relacionados con la "vulva victoriosa" de la rival. Las chicas presentes, con risas nerviosas aprobaron las ocurrencias de la morena. sonreía y por largo tiempo disfrutó del humillante momento. Permanecía sentada sobre la garganta y la rubia sentía la tibia humedad de su sexo. Ella advirtió la angustia de su enemiga. Se burló y recordó que le había prometido "dejarla pelada" y otra "denigrante humillación femenina". ¿DÓNDE QUEDARON TUS AMENAZAS..?. Preguntó. Ella no respondió. Para presionar su respuesta, apoyó sus uñas en los ojos y la obligó a reconocerla como la mejor mujer y la mejor amante.

Acto seguido acercó su exuberante monte hasta cubrir su rostro con sus ensortijados pelos. Un frío sudor recorrió su cuerpo cuando vio su ranura vaginal a un centímetro de la nariz y sentí el aroma a hembra de la rival. Entonces se sentó en la cara y se deleitó haciéndole pasar el peor momento de su vida, cuando se canso de que la rubia le lamiera la concha, le dijo prepárate que ahora viene lo mejor, despejo la concha de la boca de su rival vencida, alejándola solo unos centímetros y después de unos segundos la empezó a orinar sobre el rostro, y le dijo "MIRA LO QUE TE HAGO PUTITA MIA" y se reía sin parar, fue algo espectacular ver eso, la pobre rubia solo se dejaba hacer sin oponer resistencia, la baño con su pis toda la cara y parte de sus tetas.

Después, la agarro de la cabeza, saco una tijera y cumplió su promesa, le corto toda la cabellera rubia hasta el último pelo, fue una de las peores humillaciones vistas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

RELATO - PELEA ENTRE SEÑORITAS

Pelea entre señoritas

Por: Sandra

Es un error algo generalizado pensar que las riñas femeninas sólo son protagonizadas por mujeres de bajos niveles sociales. No hace mucho, una hermosa dama llamada Erica, rubia (24), de la alta sociedad Argentina, muy celosa desafió por teléfono a una estupenda morocha Roxana (23), de su misma condición para concluir en una pelea entre hembras, la rivalidad que ambas tenían con un importante caballero. El desafío fue aceptado con gran determinación fijándose día, hora y lugar. Las rivales poseían excelentes cuerpos, fruto de agotadoras competencias deportivas y ninguna superaba los 50 kilos. El duelo fue en privado delante de mío y de amigas comunes invitadas para presenciar el evento.

El lugar elegido fue un viejo galpón en un tambo a las afuera de Buenos Aires, propiedad de la familia de una de sus amigas presentes. Una vez enfrentadas, se descalzaron, desnudaron sus pechos en señal de valentía. Para una mayor libertad de movimientos se quitaron las faldas quedando vestidas sólo con sus sintéticas bikinis. Luego de insultarse con el peor vocabulario, prometieron que la vencida "chuparía el sexo de la vencedora" (sic). Las dos eran muy cultas y refinadas, pero las circunstancias de enfrentarse como hembras hacía que se levantaran algunas barreras inhibitorias. Inmediatamente muy furiosas se arrojaron la una sobre la otra. Las acciones fueron salvajes y las dos amantes rodaron abrazadas en un suelo polvoriento mientras se golpeaban y mordían cruelmente. Como es habitual, sus manos buscaban los lugares más dolorosos y favoritos de atacar.

Las prendas que usaban eran muy propicias y varias veces dirigieron sus ataques al sexo de su enemiga con resultados desbastadores. Los gemidos de dolor excitaban a las demás mujeres y yo no cesaba de alentar a mi amiga. Por instantes se separaban para tomar aliento y nuevamente se lanzaban al ataque. En unos de esos momentos, Roxana pudo aplicar una fuerte patada en el estómago de su oponente que colapsó cayendo de rodillas. La desafiante rápidamente fue puesta de espaldas y vencida por una mujer que conocía mejor que ella todos los trucos para ganar. La riña había terminado en 20 minutos. Las adversarias mostraban los estragos ocasionados por las uñas y las dos habían perdido gruesos mechones de cabellos.

Quedé muy ruborizada cuando la ganadora arrodillada, desplazó la entre pierna de su braga y descubrió la exuberancia de su sexo triunfante. Inmediatamente lo apoyó en la boca de Erica. La morena permaneció eufórica sentada sobre el rostro de su rival humillándola a voluntad con su humedad y su aroma. Simultáneamente le hizo notar su superioridad física y sus derechos sobre el codiciado varón. Esto es para que te acuerdes de mi y sepas que soy la mejor...!


Con la mano libre, agarró los cabellos de quien estaba abajo y levantó su cabeza entre sus piernas. Lo hizo con violencia hasta apretar su rosada ranura contra los labios de la vencida. La morocha estaba eufórica por su victoria y comenzó a presionar fuertemente con su sexo la nariz de su víctima hasta que la rubia cabeza apoyó el suelo. La cara de Erica estaba bajo dos gruesos muslos que hacían presión hacia abajo y se estaba asfixiando de manera humillante. Pero lo peor fue cuando con palabras obscenas, le exigió que bese su intimidad a cambio de ser liberada.

¡Una verdadera vergüenza para cualquier mujer... Los puñetazos se sucedieron y la víctima sollozando debió lamer varias veces el clítoris de su odiada rival. Roxana repitia una y otra vez -CHUPA PERRA SUCIA CHUPAMELA BIEN Y DÉJAMELA BIEN LIMPITA PARA QUE TU HOMBRE META SU PIJA..! Y Erika lo afirmaba desde la entre pierna de Roxana "SI ESO HAGO ROXANA, PERO BASTA POR FAVOR"¡Era el final prometido. !. Naturalmente luego de aceptar todas sus caprichosas condiciones fue liberada. El problema quedó resuelto y Roxana se convirtió en la única amante de dicho hombre. Él lamentó no haber presenciado la pelea. Las chicas que presenciamos la riña, comentamos que fue un duelo justo con un tradicional final muy femenino... Para nosotras ya no había dudas sobre quien era la legítima mujer de ese hombre.

sábado, 16 de octubre de 2010

RELATO - ESPOSAS

Esposas

Por: Sandra

La siguiente historia ocurrió el verano pasado y constituye un clásico enfrentamiento deportivo entre dos mujeres casadas para impresionar a sus maridos. Después de cenar con el otro matrimonio invitado hubo una sobremesa donde se habló de deportes y mi amigo sacó algunas fotos de recuerdo. Mi esposa se llama Romina la llamo "mi campeona". Es una estupenda rubia de 29 años y es muy buena nadadora. La mujer de mi amigo ocasionalmente practica natación, pero cuida su físico haciendo gimnasia. Se llama Roxana, es una morocha muy sexy y creo que tiene 31 años. Las dos tenían un peso aproximado a los 50g. y una altura similar. Durante años ellas concurrieron al mismo club deportivo donde habían rivalizado por la natación. Mi mujer siempre la superó en ese deporte y tal vez por ello nunca fueron amigas. En cambio yo había hecho una gran relación comercial con su marido y esa noche celebrábamos un negocio. Seguramente por la influencia de vino la conversación tomó otros rumbos, lo cierto que de pronto las mujeres comenzaron a intercambiar frases irónicas.

Mi amigo que también había bebido demás se le ocurrió preguntarle a mi mujer si se animaba a vencer en una lucha a su esposa. Ella contestó que, para una mujer es muy gratificante demostrar su valor derrotando a otra delante de su hombre. Luego mirando con desprecio a la esposa de mi amigo dijo que "a ésta podría vencerla todas las veces que quisiera". Roxana se le fue encima, apoyó sus pechos sobre los de mi mujer y comenzaron a intercambiar frases picantes tratando de superarse verbalmente. Para mi sorpresa escuché a Roxana decir que hacía años que deseaba golpearla. Romina le respondió de idéntica forma. Finalmente resolvieron enfrentarse en una lucha deportiva para establecer quién era la mejor. Es decir, no sería una riña. Yo quise intervenir, pero mi amigo con un gesto y una sonrisa de picardía me indicó que no lo haga. Seguidamente agregó: "A ellas les encanta competir delante de sus maridos. Si nosotros no estuviéramos aquí, seguramente no habría lucha. Siéntese y disfrute del espectáculo".

Romina tenía razón. Ella misma me había comentado que a muchas mujeres les agrada pelear con una rival para gratificar a sus hombres. Es una suerte de "test de feminidad" donde la vencedora disfruta un placer indescriptible. Vi muy decidida a "mi campeona", confié en su triunfo y decidí abstenerme. Entre todos corrimos las mesas y demás muebles y dejamos un amplio espacio. Luego ellas sin decir nada se quitaron sus vestidos, quedando sólo en prendas íntimas. Lucían cuerpos excelentes. La piel tostada por el sol del verano les daba una mayor belleza y resaltaba la fortaleza de los músculos. Para mi alegría Roxana, desnudo sus pechos y mi mujer la imitó. Quedaron sólo en tangas muy breves donde era imposible ocultar el sexo. Los bustos de las antagonistas eran perfectos. Yo miraba entusiasmado a Roxana y mi amigo a Romina. Ambos fijábamos nuestros ojos en los generosos pechos y en los rosados pezones de ambas. Las antagonistas mostraban con orgullo las prominencias de sus sexos. Abundantes manojos de oscuros vellos asomaban por los bordes de la tela dando un toque muy femenino al enfrentamiento. Fue evidente que trataban de impresionarnos para darse celos mutuamente. Surgía en ellas el espíritu competitivo. Cara a cara y a menos de un metro acordaron que la lucha sólo finalizaría cuando una se rindiese o quedase fuera de combate. A pedido de ellas, nosotros prometimos no interferir durante las acciones.

Las dos mujeres se miraron despectivamente y con vehemencia prometieron humillar a la oponente. Lo hicieron con gruesas palabras que me asombraron. Ellas eran damas cultas y entendí que el especial momento que las embargaba les había levantado sus barreras inhibitorias. Pronto comenzaron a girar agazapadas con sus pechos colgando. Roxana fue más rápida y atrapó a mi mujer con un candado de brazos aplicado al cuello. Estuvieron forcejeando unos instantes gimiendo con sus músculos en tensión, hasta que cayeron sobre la alfombra. Mientras la morena se empeñaba en estrangular con sus brazos a su rival, había apoyado uno de sus pechos sobre la cara de Romina. Mi mujer sacudía sus torneadas piernas para librarse, pero no lograba nada. Era una lucha titánica de músculo contra músculo, donde se veían dos formidables cuerpos de mujeres luchando por la supremacía. Estaban prácticamente desnudas, transpirando. Por el esfuerzo, las minúsculas tangas se habían adherido a las íntimas ranuras mostrando en todo su esplendor las espesas selvas femeninas. Un espectáculo electrizante para cualquier varón. Mi mujer era muy fuerte, pero para mi sorpresa, Roxana estaba resultando ser más hábil y poderosa. Romina no lograba librarse de ella y durante un minuto o más, la morocha estuvo presionando para lograr que se rindiera. Se podían ver las venas hinchadas de mi mujer y escuchar su respiración sofocada. Estaba inmóvil sufriendo y lamenté su derrota en tan breve tiempo. Fue en ese instante que Romina pudo morder el busto que tenía apoyado sobre su mejilla. La morocha gritó y aflojó la tenaza de brazos. De inmediato comenzaron a rodar tomadas de los cabellos. Lancé una exclamación cuando mi mujer pudo sentarse sobre los pechos de su adversaria y apoyó su sexo en el mentón de Roxana. La tanga era insuficiente para cubrir su exuberancia y los vellos acariciaban sus mejillas. La morocha trató de salir de esa humillante situación. Pero "mi campeona" había sujetado sus brazos con las rodillas. Roxana abrió desmesuradamente sus ojos cuando vio la vulva enemiga a escasos milímetros. Gotas de transpiración rodaban por entre los muslos de Romina y mojaban la cara de su rival. Era la humillación prometida y pensé que era el final. Pero Roxana logró desmontarla y comenzaron a rodar agarradas de los cabellos. Jadeaban y se insultaban. Para ese momento las dos transpiraban copiosamente y se apreciaba un particular olor a almizcle que emanaba de sus cuerpos. Las acciones y ese aroma nos excitó sobremanera. Era una auténtica lucha de hembras y había fuego en sus ojos cuando se atacaban. Ninguna quería ser derrotada delante de su hombre y la lucha dejó de ser deportiva. Las dos eran muy fuertes y durante minutos se aplicaron llaves dolorosas tratando de dominarse. Fue inevitable que recurrieran a los tradicionales ataques femeninos. Las vulvas y pechos desnudos que exponían libremente, fueron los objetivos más buscados. Chillando y con insultos se agredieron en los lugares más delicados. Fue la parte más animada de las acciones. En ese duelo, mi esposa llevó la mejor parte y le produjo a Roxana un considerable dolor que la debilitó.

Mi mujer aprovechó su ventaja y pudo acostarse "pecho contra pecho" sobre su aporreada antagonista. Parecía que en instantes todo terminaría. En ese momento Romina sujetó fuertemente los cabellos de la morocha

y se deslizó hacia delante. Luego apoyó uno de sus pechos sobre la boca de su enemiga y le exigió que bese sus pezones. "Mi campeona" se consideraba vencedora y estaba fascinada. Los pechos de ella caían como racimos sobre la cara de su oponente. Era una humillación imperdonable y me alegré por el significado que ello tiene. Pero Roxana no estaba acabada, sólo estaba recuperando energías dejando que Romina estuviese encima. Ella también agarró los rubios cabellos de mi mujer. Había un gran empeño por ganar y comenzaron una vez más a rodar furiosamente por la alfombra. Romina volvió a tener suerte y pudo aplicar una "tijera de piernas" sobre la cintura de la morena y comenzó a ejercer presión. La mujer de mi amigo comenzó a gemir y la tortura se mantuvo un considerable tiempo. La animé excitado: ¡Termina con ella campeona..! Dije a mi mujer y ella le exigió la rendición.

(ROMINA)_¿TE RINDES O SEGUIMOS..?

(ROXANA)_ME RINDO..SOLTAME..

(ROMINA)_YA SABES. SI QUERES PODES RECIBIR UNA PALIZA MAYOR.

(ROXANA)_NO POR FAVOR ROMI.

(ROMINA)_¿QUIÉN ES LA MEJOR HEMBRA..?

(ROXANA)_TU ROMINA ERES LA MEJOR HEMBRA...(sollozando)

(ROMINA)_¿QUIERES UNA REVANCHA..?

(ROXANA)_ NO

Durante años esperé este momento para demostrarte que soy la mejor.!!. Seguidamente se sentó en su cara, descubrió su sexo y la humilló intensamente con su humedad. Yo sabía que algunas peleas de mujeres terminaban de esa manera, quedé alucinado y no atiné a hacer nada. Algo parecido le ocurrió a mi amigo, aunque el estaba mal por su esposa. Romina estaba invadida por una descontrolada euforia y se deleitaba por lo que hacía. Recordé el placer que siente la que gana el "test" y durante no menos de 5 minutos le hizo pagar muy caro su derrota. Su mujer sufrió un shock y quedó desvanecida, sólo así la vencedora se levantó airosa. Dudó un instante, pero luego sonriendo de un tirón le arrancó la tanga. Roxana había quedado de espalda con sus brazos abiertos y su cabellera morocha toda revuelta desparramada en el suelo. Su cuerpo desnudo le daba una apariencia exótica a su derrota. Romina me miró muy contenta y le dijo a mi amigo. "Te devuelvo a tu morochita.." Seguidamente me pidió que la fotografíe junto a su víctima. Acomodó su tanga, arregló sus cabellos y posó con sus brazos en alto.

SPFN007 WHITE SILVER VS BLACK DIAMOND


DESCARGAR - DOWNLOAD
TRAILER
PICS

Interesante pelea interracial entre la joven de 19 años y recien llegada Black Diamond contra nuestra experimentada White Silver de 40 años. En el mes de octubre y una vez Black Diamond tenga algo mas de experiencia, realizaremos otro combate entre estas luchadoras.